Pompeya: Jon Nieve contra el volcán

Decía James Cameron que su “placer culpable” cinematográfico era el Resident Evil de Paul WS Anderson, el hombre conocido por cosas como Aliens VS Predator o la de Los Tres Mosqueteros con zeppelines, esa que nunca he sido capaz de ver entera porque mis ojos cobran voluntad propia y se ponen en blanco con tal de no seguir soportando semejante atropello. La última película de Paul WS Anderson es nada más y nada menos que Pompeya, una película sobre el famoso pueblo romano que acabó hecho unos zorros porque al monte Vesubio le dió por empezar a lanzar lava y esas cosas que hacen los volcanes. El protagonista es Kit Harington, conocido por ser el tipo que en Juego de Tronos se zumba a la pelirroja huesuda que decía aquello de “no sabes nada, Jon Nieve”…

Jon Nieve Jorge SanzEste no es Kit Harington, se supone que es él de crío y jurando venganza contra los romanos.

La historia empieza con unos celtas que no son gallegos, si no de allá por la Gran Bretaña, y a los que no se les ha ocurrido otra cosa que rebelarse contra el Grandioso e Infinito Imperio Romano de Roma. Uno se pregunta que carajo tiene que ver la erupción de un volcán en el centro de Italia con una rebelión en el culo de Europa, pero la historia la han hecho yanquis y tienen que sacar a un guiri. Doy gracias de que el Gladiator de Russell Crowe fuera de Hispania, y no me vinieran con que era un picto o algo así. La cuestión es que, después de ver a cámara lenta como matan a su padre, Jon Snow ve como Jack Bauer -que es un general romano de esos que va a caballo- ordena que maten a todo su pueblo. Y con eso empiezas a entender que pinta el bastardo de Invernalia en todo esto, porque vengar el honor de los Stark y vengarse de los romanos debe de ser más o menos lo mismo para Paul WS Anderson…

Pompeya Pompeii Jon Snow Always the blackJon Nieve no se quita el negro ni cuando va de gladiador. ¡Y no va con doble sentido, malpensados!

El caso es que después de que los romanos dejen una montaña de cadáveres y den a todo el pueblo por muerto, al día siguiente Jon Nieve hace la de Conan y se levanta de entre todos los cadáveres, jurando venganza a Thulsa Doom-Bauer. Y luego lo esclavizan y se lo llevan a Londinium -que para mi no era tan grande en tiempos de Boadicea- , porque, como a Conan, tienen que enseñarle que es lo mejor de la vida y hacer un poco de gladiador para que se le pongan unos biceps como balones de playa. Cosa que en el caso de Jon Nieve no pasa, porque entre el señor Harington y el señor Schwarzenegger hay una diferencia abismal que va más allá de la pronunciabilidad de sus apellidos. Lo importante es que ahora Jon Nieve es el último de los celtas, le llaman “el Celta” y hace eso de entrar desarmado a la arena, matar a tres tios y lanzarle al último la espada; todas esas cosas tan molonas que les gusta en Hollywood y que nunca habrías visto en el verdadero Coliseo Romano.

Pompeya Pompeii SutherlandMi nombre es Quinto Atino Corvo de la XIVª Legión, y estas van a ser las 24 horas más largas de mi vida…

Visto su enorme talento para trinchar pollos a cámara lenta, el Don King de la época decide llevarse a Jon a Pompeya, lugar dónde hay un monte con un agujero muy grande y que nadie sabe para qué debe servir, pero la película se esfuerza mucho en enseñarte el monte de marras para que te quede claro que estamos hablando de Pompeya, Italia y no de Pompeya, Carolina del Sur. Tras este plano, vemos a Jon Nieve encadenado junto a un montón de esclavos que le sacan media cabeza y el doble de hombros, con lo que empezamos a preguntarnos si un tipo más corpulento no le hubiera ido mejor a esta producción o lo que pasa es que esto en realidad es Celta(s) Corto(s): The Movie. Tanto da, Jon ya ha dejado el Muro y estando camino de Desembarco del Rey, se encuentra con una moza noble -patricia, la llamarían- que queda cautivada por él después de que el noble salvaje practicara una eutanasia a uno de sus caballos. Por lo visto, la chica es hija de Trinity -Carrie Ann-Moss, que ya tiene edad para hacer papeles de madre- y su familia tiene intereses económicos en los tejemanejes del senador Quintus Atius Corvus, el cual es nada más y nada menos que… El General Jack Bauer, el hombre que había mandado masacrar el pueblo de Jon Nieve y que ahora acude encantado a Pompeya para ver como se matan los gladiadores de la arena en las fiestas del pueblo. Con lo que la película se pone en marcha y el reencuentro entre Jon Nieve y la hija pija de Trinity parece inevitable…

Pompeya Paul WS AndersonQue Roma, la serie de la HBO, tenga una ciudad más auténtica que la superproducción esta clama al cielo.

Mientras tanto, Jon se ha hecho “amigo” de Atticus, un negro enorme que es el vigente campeón de la arena y al que, a falta de una victoria para ganar su libertad, le toca pegarse con Jon. A ninguno de los dos les atrae mucho la idea, pero el hecho de que el Vesubio ya este haciendo de las suyas y algún esclavo ya este palmando gracias a los esporádicos corrimientos de tierras, nos hace pensar que la escena cumbre de la película no va a venir de la pelea entre esos dos. Ajenos al drama que se prepara en el subsuelo, los patricios romanos disfrutan de su riqueza dando un festejo del copón en uno de sus palacios, y los gladiadores estrella del momento -Jon y Atticus- son llevados allí como “atracción” y para que alguna noble arrugada les mida el armamento. Ya estaba la niña pija comosellame a punto de lanzarse lujuriosamente sobre el pobre Jon Nieve, el cual estaba a punto de decirle a la pobre que no para luego hacerle ver el sol, la luna y las estrellas unas mil veces a lo largo de toda la noche, cuando el senador Jack Bauer reclama la presencia de la chica y se destapa algo terrible, que el malvado agente de la CTU se la quiere zumbar y hacer de ella su esposa florero, y esta dispuesto a arruinar los negocios del padre de la chica con tal de conseguir su objetivo. Al bueno de Kiefer Sutherland sólo le falta llevar chistera y retorcerse el bigote, vaya.

Pompeya Pompeii VesubiusTodo el maldito rato sacándonos el volcán de las narices, como si fueramos idiotas o no supiéramos de que va la película…

Y bueno, poco más voy a contar. Jon Nieve sigue enamorando a la noble romana a base de susurrar a los caballos y Kiefer Sutherland seguirá haciendo el mal. Mientras tanto, la película seguirá diciendo lo malos que son los romanos y alimentando un falso mito de independentismo pompeyano, con una protagonista que reniega de ser romana y afirma ser de Pompeya. Una cosa muy rara, vaya, porque en el siglo I no creo que hubiera muchos nobles en la península itálica que quisieran la independencia. Que lo mismo me equivoco, porque ya se sabe que la historia la escriben los vencedores y todo eso, pero es que me chirría una burrada. La película no tarda ni una hora en caer en el tópico de la doncella constreñida por su entorno que huye con el noble salvaje, y suena absurdo que una película sobre Pompeya acabe centrando su argumento en un alegato contra la esclavitud. Entendámonos, es como si el guión de esta película se hubiera documentado viendo la serie aquella de Espartaco y acordándose de que la semana pasada habían visto Doce Años de Esclavitud… Y eso por no hablar de que, como decía, Kit Harington no tiene pinta de ser un gladiador, por más que el hombre haya hecho más abdominales que Aznar y Cristiano Ronaldo juntos.

Pompeya Trinity Mad MenTrinity y el señor ese de Mad Men al que le gusta esnifar el tubo de escape de un Jaguar.

Lo peor de todo es que el guión de esta historia nace de la simple idea de juntar Conan y Titanic, de hacer que el personaje de DiCaprio sea un bárbaro cimmerio. Es tan absurdo como lo que oís, porque la historia es así de absurda y de pagada de si misma, juzgando a la sociedad romana dos mil años después con la condescendencia que sólo puede dar la más profunda de las ignorancias. Hemos visto versiones de los últimos días de Pompeya que hablaban de la ciudad como una “nueva” Sodoma, ¿pero se puede dar un mensaje más contradictorio, con el concepto ese de los pompeyanos “sojuzgados por Roma”? Pompeya es una película “de fórmula”, nada más, y cualquiera que intente ver algo más en ella me temo que va a quedar profundamente decepcionado. Ninguna de sus tramas se sostiene, ni la historia romántica ni la de Gladiator, ni siquiera los tramos en los que intenta ser Conan. Lamentable.

Pompeya Pompeii You Know Nothing Jon SnowNo sabes ná, Jon Nieve…

2 comentarios en “Pompeya: Jon Nieve contra el volcán”

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